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Inventario y Caracterización de los Geo-Recursos de la Comarca Asón-Agüera-Trasmiera

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Tradicionalmente la conservación de los recursos naturales se ha centrado, casi de una manera exclusiva, en la protección de los recursos vinculados de una manera directa al medio biótico, pasando más desapercibido el patrimonio relacionado con el medio físico. Sin embargo, este medio posee, al menos, tanto valor como el biológico, puesto que es testigo y fruto de la evolución de nuestro planeta, poseyendo una importante valía desde los puntos de vista científico y educativo.

A ello hay que sumar que en muchas ocasiones estos recursos no poseen únicamente un valor patrimonial, sino que también han condicionado las actividades que el ser humano lleva a cabo, hasta el punto de influir sobre los asentamientos antrópicos o las actividades agropecuarias, por ejemplo. Entre este tipo de patrimonio se encuentra el geológico, que Gallego y García Cortés definieron ya en 1996 como “el conjunto de recursos naturales no renovables de carácter científico, cultural o educativo, ya sean formaciones y estructuras geológicas, formas del terreno, yacimientos paleontológicos y minerales, que permitan reconocer, estudiar e interpretar la evolución de la historia geológica de La Tierra y los procesos que la han modelado”.

Afortunadamente, a lo largo de los últimos años se está observando una mayor preocupación por la protección del medio abiótico, encontrándose la geodiversidad entre los elementos a preservar del mismo. El nuevo marco nacional de conservación de la naturaleza, regulado por la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, la define claramente como “la variedad de elementos geológicos, incluidos rocas, minerales, fósiles, suelos, formas de relieve, formaciones y unidades geológicas y paisajes que son producto y registro de la evolución de la Tierra”. Esta Ley se plasma de forma operativa en el Plan Estratégico del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad 2011-2017, el cual reconoce que la geodiversidad y el patrimonio geológico se erigen como una parte fundamental del patrimonio natural. En este sentido, este plan establece que la gestión del patrimonio geológico se basa en la realización de inventarios que identifiquen los lugares de interés geológico, en analizar sus problemas de conservación y actuar en consecuencia y en aprovechar su potencial didáctico y divulgativo.

Sin embargo, en nuestro país encontramos importantes diferencias entre las distintas autonomías y territorios en el inventariado de los recursos geológicos; en este sentido, cabe destacar los excelentes ejemplos de Andalucía y Cataluña, que han elaborado el Inventario Andaluz de Georrecursos y el Inventario de Espacios de Interés Geológico, respectivamente. Además de estas CCAA existen otros territorios que han realizado interesante inventarios de sus georrecursos, como es el caso del Geoparque del Sobrarbe, la Reserva de la Biosfera de Urdaibai (Inventario de Puntos de Interés Geológico en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai) o el Geoparque de la Costa Vasca.

Sin embargo, existen múltiples diferencias en cuanto a metodologías utilizadas para la elaboración de estos inventarios, si bien esta heterogeneidad lo es menos debido al trabajo del Instituto Geológico y Minero de España, que ha elaborado el “Documento metodológico para la elaboración del Inventario Español de Lugares de Interés Geológico (IELIG)”, documento de referencia que se ha tenido en cuenta para la elaboración del presente trabajo, junto con el libro “Patrimonio geológico y geodiversidad: investigación, conservación, gestión y relación con los espacios naturales protegidos” (2007) de Carcavilla Urquí, L., López Martínez, J. y Durán Valsero, J.J.

Estos inventarios y caracterizaciones suponen el primer paso y el sentamiento de las bases no solo para la conservación de este patrimonio geológico sino también para futuras acciones destinadas a que los territorios donde se ubican obtengan un mayor rendimiento social y económico de sus georrecursos, poniendo en marcha iniciativas de aprovechamiento sostenible de los mismos.

Por ello, y en consonancia con el cada vez mayor auge del conocido como “turismo de naturaleza”, la correcta puesta en valor de los georrecursos de un territorio supone un incremento de la oferta de este tipo de turismo. Si bien en líneas anteriores se ha apuntado el poco peso que los aspectos geológicos han tenido en el desarrollo de Espacios Naturales Protegidos, los georrecursos, aunque indirectamente, sí que se han utilizado y se utilizan en actividades relacionadas con el turismo de naturaleza: espeleología, escalada, senderismo y montañismo, barranquismo, observación del paisaje, etc. Cuando nos adentramos en una cueva para realizar un espeleo-paseo, escalamos una pared caliza, caminamos por un sendero sobre una morrena glaciar o contemplamos un valle desde un mirador, estamos utilizando un georrecurso. Sin embargo, y aunque utilizados y en muchas ocasiones admirados, no siempre la sociedad local y los turistas son conscientes de la valía natural, científica y divulgativa de los mismos. El aumento de su reconocimiento comienza por un correcto inventariado y caracterización de los mismos, que permita posteriores actuación de dinamización y gestión. En este punto aparece el concepto de Geoturismo, definido por Carcavilla et al (2011). en su publicación “Geodiversidad y patrimonio geológico” (21 p.) editado por el IGME como “una estrategia de promoción turística basada en ofrecer recursos que permitan al visitante conocer aspectos relacionados con la geología de un territorio”. Además, establece que “el objetivo es que el público valore y entienda determinados elementos geológicos más allá de su disfrute visual o estético”.

Como se apuntaba anteriormente, para plantear actuaciones de geoturismo que resulten efectivas desde el punto de vista del desarrollo de un determinado territorio, es necesario comenzar por un adecuado conocimiento del patrimonio geológico del mismo, que nos ayude a identificar aquellos lugares o zonas con un mayor potencial para el desarrollo de este tipo de actividades, así como planificar dichas actividades de manera que estas se lleven a cabo de una manera sostenible, que aúne la conservación del recurso con el aprovechamiento de su potencial turístico y didáctico.

Precisamente este es el objetivo de este documento: inventariar y valorar el patrimonio geológico de la Cantabria Oriental Rural con vistas a organizar e identificar los principales georrecursos de la comarca, con el fin de analizar su potencialidad de cara a su aprovechamiento sostenible para el desarrollo socioeconómico de este territorio.

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